| La odalisca era en las culturas sagradas una auténtica
encarnación de la Diosa que desplegaba en su danza el poder del
fuego primordial, el fuego del origen de todo lo creado, la contraparte
interna de todo lo que existe.
La danza sagrada ha llegado a nuestros días como un arte
desnaturalizado, supervivencia híbrida de lo que en otros tiempos
era una metodología objetiva para elevar la conciencia desde el
nivel de la "Tierra" (el cuerpo y las pasiones) al "Cielo"
del Espíritu.
El signo distintivo de la mujer consagrada al arte erótico eran
la belleza y la sutileza en todas sus manifestaciones; su manejo del poder
ígneo provenía de la impecabilidad energética, del
estricto control y atesoramiento de su energía sexual. La danza
árabe permite a la mujer liberar ciertas zonas del cuerpo bloqueadas
por la mala recepción del arquetipo lunar, incidiendo en su femineidad
y sensibilidad. Una técnica sutil, grácil, delicada y sugestiva,
de movimientos pélvicos, ondulantes y sensuales, en un ámbito
especialmente preparado, donde los colores, los aromas, las luces y la
música incitan a desplegar la danza en una atmósfera de
ensueño...
La mujer comienza entonces a experimentar mayor seguridad y el acrecentamiento
de la fuerza de lo suave, lo femenino, lo que los hindúes denominaron
"el poder de la Shakti"...
Una auténtica invitación a vivificar la naturaleza misteriosa
de lo femenino, reconsiderando lo que fue en su origen una Danza Sagrada:
el despliegue erótico evocador del poder primordial de la "Diosa",
del movimiento de los mundos, la magia hechizante de la Vida...
Contamos con un cuerpo de profesoras especializadas, capacitadas para
transmitir tanto la fase técnica, como el auténtico espíritu
que envuelve a la odalisca.
Niñas, adolescentes o adultas, sin límites de edad, pueden
participar de las clases devolviendo a su cuerpo flexibilidad, tonicidad,
gracia, sutileza, magia y erotismo.
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