| Los juglares y trovadores de la tradición europea,
los aedos en Grecia, los "Ashojs" en Medio Oriente, así
como los chamanes que hacían entrar a otras zonas de lo "real"
con sus relatos de poder, constituyeron siempre, en el río de los
tiempos, el mágico puente que permitía al hombre contactarse
con "los dioses", funcionando como instrumentos mediadores con
el misterio del inconciente arquetípico...
La escuela de Juglares es un auténtico adiestramiento
en la reconstrucción del simbolismo antiguo, donde la música,
la poesía, la pintura, la danza, la arquitectura, la escultura
y el teatro, son vehículos puros para la experiencia numínica,
transmitiendo un conocimiento objetivo de la verdad del ser.
Todo iniciado al arte pasa por cuatro etapas que son estimuladas en la
escuela: técnica, expresión, danza y resplandor; pero la
característica particular de la enseñanza es no limitar
al alumno a etapas prolongadas de técnica sin participación
de la experiencia expresiva y numínica, sino que el objetivo es
desde los primeros pasos metodológicos, aprender a receptar los
arquetipos y liberar las alas de la espontaneidad creadora, para que el
arte sea siempre un regocijo expansivo que roce la fuente de la eterna
belleza.
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