| El Antiguo Arte Marcial constituía en verdad,
no solamente un conjunto de técnicas externas sino una forma de
vida, alcanzando un temple espiritual y un conjunto de virtudes que convergían
en la senda del Noble.
La acción noble siempre es una hermosa acción. La Benevolencia,
la Rectitud y la Lealtad, eran preceptos de cada acción, de cada
combate y de cada acto de su propia vida.
Para el Samurai, el mundo material es ilusorio. La vida sólo existe
en el plano espiritual. Toda la realidad, la vida y la muerte, son por
ello, una ilusión. Sin embargo, se someten a ella con el mismo
ánimo con que un artista realiza su más preciada y difícil
obra.
Una senda de Realización Espiritual a través de
la disciplina Marcial, que como fuente de vida, en una Leyenda Eterna,
resurge a través del Tiempo ofreciéndonos una Vía
hacia la Libertad. |